Protocolos Analgésicos y Anestésicos Inyectables

El protocolo anestésico

Se divide en 5 etapas, estas deben ser consideradas independientemente del procedimiento a ejecutar. Es imprescindible que cada etapa vaya precedida por el planteo de objetivos a cumplir. 

1. Evaluación del paciente

2. Medicación Preanestésica

3. Inducción

4. Mantenimiento

5. Recuperación

Medicación Preanestésica

El principal objetivo que persigue premedicar a un paciente es prepararlo para recibir las drogas anestésicas. A la hora de evaluar las ventajas que aportan los preanestésicos destacan las siguientes:

• Sedar al paciente y de esta manera evitar lesiones en él mismo o en el operador.

• Aportar analgesia. (Esta es quizá la función más importante ya que la mayoría de los analgésicos se incorporan al protocolo en esta etapa).

• Cuando se utilizan anestésicos locales para inmovilizar al paciente.

• Para reducir la dosis total de anestésicos generales. Esto se basa en el principio farmacodinámico de la interacción farmacológica, (sinergismo y/o potenciación).

• Promover un despertar “suave” y tranquilo.

• Es también durante esta fase que se tratan de corregir las eventuales alteraciones causadas por patologías preexistentes.

Acepromacina

La acepromacina(1) es un tranquilizante mayor que actúa reduciendo el estrés, mejorando la acción de drogas analgésicas y anestésicas y como antiemético.

Medicación Pre Anestésica y Analgesia

La incorporación de drogas analgésicas al protocolo anestésico es fundamental para evitar la sensibilización central. El estímulo que se produce como consecuencia de la maniobra quirúrgica genera la liberación de sustancias algésicas, principalmente prostaglandinas.

Estas estimulan las terminaciones nerviosas, a las que llamamos nociceptores. El efecto que estos autacoides producen no se limita a desencadenar la transmisión del impulso que arribará al asta dorsal de la médula desen- cadenando la respuesta del sistema nervioso central al estímulo, sino que además disminuyen el umbral perifé- rico al dolor y aumenta el campo receptivo (sensibiliza- ción periférica).

Tramadol 

El Tramadol es el analgésico de primera elección para el tratamiento de dolor ambulatorio en el post-operatorio.

Su utilidad como parte del protocolo analgésico intraoperatorio también ha sido reseñada en numerosos estudios.

Xilacina 

Los agonistas α2 presinápticos se caracterizan por sus efectos sedantes, relajantes musculares y analgésicos. Las indicaciones de este grupo farmacológico son muy amplias en la práctica veterinaria. La gran potencia de estos fármacos por un lado y lo predecible de su efecto sedante, los convierte en una opción para la inmovilización química en la mayoría de las especies. Suelen utilizarse habitualmente para equilibrar el protocolo anestésico, aunque su incorporación en protocolos destinados a paliar el dolor también se han reportado.

Ketamina

La ketamina  es muy utilizada en medicina veterinaria tanto para la sujeción química como para producir anestesia general en la totalidad de las especies animales. La anestesia que promueve se caracteriza, al igual que en el ser humano, por una profunda amnesia, analgesia y catalepsia. Durante su período de acción, los reflejos protectores permanecen presentes y se produce un aumento marcado de las secreciones.

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